Consagrados artistas rindieron tributo al “Señor de Acordeón”

Consagrados artistas rindieron tributo al “Señor de Acordeón”

Consagrados artistas chamameceros, rindiendo tributos ayer al Señor del Acordeón “Don Ernesto Montiel” en su 43º aniversario del paso a la inmortalidad (acontecido un 6 de diciembre de 1975) frente al monumento ubicado en plaza Independencia.

Los guardianes del monumento presidiendo el homenaje al hijo ilustre de nuestra ciudad, quien dejara un importante legado en la música correntina. En la oportunidad, familiares depositaron ofrendas florales a los pies del monumento.

El director de Cultura de la Municipalidad de Paso de los Libres, Néstor Acuña dio la bienvenida a los presentes, agradeció la presencia de los artistas que se sumaron al tributo.

El homenaje comenzó con la actuación de Manuel Cruz y su Cuarteto Estampa Correntina, como desde hace 5 años que llega el 6 de diciembre y presta homenaje al Sr. Acordeón. Realizó una breve reseña sobre Ernesto Montiel, resalto la disciplina de la fina pluma en la composición, un rasgo tan distintivo que legó a los músicos correntinos.

Seguidamente actuaron Manuel Báez y su Conjunto, Renato Fagúndez, Amelibio Castro y el cierre a pedido del público lo hizo nuevamente Renato Fagúndez.

El ballet “Taragüí Danza” a cargo de los profesores Enrique Maldonado y Edgardo Cáceres interpretaron varios cuadros musicales con los músicos tocando en vivo.

Anticipando la fiesta chamamecera, el director de Cultura anunció la “Gran Fiesta del Chamamé de la Frontera” a realizarse los días 22 y 23 de febrero en el Anfiteatro Carlos Gómes y el día 24 de febrero, “Bailanta en el Parque Pte. Juan Domingo Perón”, a partir de las 14hs.

 

Ernesto Montiel

Nació en la Quinta Sección “Palmar”, departamento Paso de los Libres, un 26 de febrero de 1916. Más de trescientas obras grabadas constituyen el repertorio de quien logró que el chamamé llegue hasta las grandes ciudades, conquistando al público no sólo litoraleño.

Su música entró al Teatro Colón, recibió la bendición papal y, por sobre todas las cosas, dejó su nombre en el bronce, inmortalizándolo junto a su arte. Un 6 de diciembre de 1975, Ernesto abandonaba físicamente este mundo, quedando su música como legado cultural

 

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