Carta abierta a mi pueblo

Carta abierta a mi pueblo

Por: Martín Tincho Ascúa

Pensando un poco creo que este es el momento de decir algunas cosas que siento. Soy de Paso de los Libres, nací acá, mi mamá, la Alicia, me tuvo en la Clínica Madariaga un 17 de noviembre de 1978 a la 1 de la madrugada, el médico que atendió el parto fue el Dr. Chiapano, ya no está.

Mi papá es el mono Ascúa, Oscar, Oscarcito o Cacho como le decían, tampoco está entre nosotros, pero está en mi corazón, también nació acá. Mis hermanos, la Anita, la Cele y el Naza también son nacidos en Paso de los Libres, los amo.

También mis hijas, Lucía y Camila y mi señora, la Vicky, si bien no nació en Libres, vive acá hace 40 años, mi familia.

Por eso amo a Libres, es mi lugar en el mundo, es donde Dios ha querido que nazca y yo elegí vivir y morir acá. Pero hay una cosa que amo más que Libres, “su gente”, las personas que viven acá. Si, aunque suene a fanfarrón, yo lo voy a decir, el libreño es especial, es único, es maravilloso; si hasta tiene su propio vocabulario, el diccionario del Libreño.

Amo esa calle hermosa, la Colón, amo la costanera, el parque de turismo, el puente que nos lleva a Uruguayana donde íbamos al Rispoli o a la feria del Caburé o al turco o a comprar zapatos.

Amo el carnaval, el primero y más lindo del país. Amo todos sus barrios, el 132 por ejemplo que es donde hice mi infancia y donde empecé a patear la pelota y jugamos a las bombitas entre los vecinos, el 508 hacia donde me escapaba de mamá y papá para ir a ver como jugaban al fútbol los más grandes, el Catamarca donde nos juntábamos en la casa de Cristian y Carpincho o en lo de Fabio, la terminal donde escuchábamos música en lo de Pipo con el Nego o en lo de mi compadre, el Gaby, los barrios, lo del Chivi.

Mis amigos de la infancia también son de acá, “Los Kekos”, yo los llamo mis hermanos de la vida. Y quiero tanto y amo tanto todo esto que no quiero que a nadie le pase nada.

Pero el problema es que anda un virus que circula por todo el mundo y tarde o temprano va a llegar a Libres. Pero hay una forma que no nos contagie, quedarnos encerrados en nuestras casas.

¿Saben porque quiero que nos quedemos encerrado? Porque no quiero mañana escuchar en las noticias que Juan, el panadero de la esquina contrajo Coronavirus, o que me llegue un mensaje que al Negro le agarro también, ¿quién? – el Negro que jugaba con nosotros al fútbol, te acordás de lateral derecho, como metía. ¿Viste quién está internada? Laura, la que salió reina del carnaval del 97. Parece que esta jodido el Joni, el que iba a la escuela con nosotros, ¿te acordás? si se fue a Barilloche también. Pobre Carlitos, esta internado, quien va a hacer el asado los viernes a la noche, va a faltar uno para el truco. Parece que doña Yolanda también esta complicada, la que trabajo con nosotros en la campaña del 2017, la del Barrio Chaquito.

Y así puedo seguir imaginando personas que conozco, que quiero, libreños que no quiero que se enfermen. Por eso les pido, te pido, como Argentino, como Correntino, pero sobre todo como Libreño, como amigo, como hermano, como compinche, cuidate hermano, cuídate amiga, quédate en tu casa, jugá con tus hijos, mira una película, chatea en internet, o con el celular, no queda otra, no hay otro remedio. Esto va a pasar, depende de nosotros, depende de la gente más linda y maravillosa que conozco, los libreños.-

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